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ADAGIO
Ritmo y Compás, Madrid
06/12/09

Promotor: Amnion Group
Fotos: Blanca Revenga

Cerca de un centenar de personas nos dimos cita el pasado domingo 6 de diciembre en la sala Ritmo y Compás para acoger a los franceses ADAGIO en su visita a la capital, aunque para ser totalmente sinceros, gran parte de la culpa del buen color que presentó el pequeño recinto la tuvieron los encargados de abrir la velada, ALLEGRO FROM MY REQUIEM, de los que hablaré a continuación, si bien es cierto también que ADAGIO demostraron ser una banda muy sólida musicalmente hablando, pero su tirón en España no se acerca ni de lejos al que puedan tener en otros países europeos. Por lo menos esa es la sensación que me dejó su interesante aunque algo corta actuación, de la que también hablaré posteriormente.

A las nueve en punto salían al escenario con una cuidada y elegante estética los miembros de ALLEGRO FROM MY REQUIEM, una banda que recibió la calurosa acogida de un público que, como apuntaba anteriormente, también dejó ver que les venía a ver a ellos. Y es que los madrileños, a pesar de no tener aún disco editado en el mercado, se han logrado hacer un huequecillo en la escena a base de tocar mucho en la capital y mediante el siempre acertado método del boca a boca.



Unas leves notas de Miguel, el teclista, daban el pistoletazo de salida al concierto, el cual arrancó con “Look At Me”, una canción que tuvo un sonido algo pobre, donde por encima de todo se oía la potente batería de Eduardo y apenas se percibían las voces de Javi e Irene, los dos cantantes de la formación. Poco a poco fueron cayendo más temas como “For You”, “Lost In Paradise” o “177”, donde el sonido fue mejorando notablemente, aunque las voces seguían estando ligeramente bajas y había que poner empeño en distinguir la combinación de ambas. No obstante, me gustaría destacar la labor de la base rítmica, contundente y enérgica en todo momento, así como el trabajo de Antonio a las cuerdas, mostrándose como un versátil guitarrista y buen creador de melodías. El teclado de Miguel ponía la puntilla a un grupo difícil de encasillar en un género, capaz de recordarnos por momentos a formaciones como AFTER FOREVER o EPICA, así como a otras de índole más meramente Power.



Los madrileños clausuraron su actuación con una interesante y lograda versión del clásico ochentero de A-HA, “Take On Me”, el cual metalizaron claramente, y que echó el cierre a un breve pero buen concierto de cuarenta minutos que seguramente podría haber sonado mejor, pero que, en definitiva, dejó buen sabor de boca entre los asistentes, si bien, creo que la banda nos dejó algunos interesantes pasajes musicales, pero aún le queda camino por recorrer. Esperemos que de aquí a un futuro próximo podamos disfrutar de su música a través de un trabajo en estudio para percibir mejor algunos matices que, por lo menos en esta ocasión, se quedaron en el tintero.

A las diez de la noche salían a escena los alicantinos DELIRION, los cuales, desde los primeros instantes demostraron mucha profesionalidad y seriedad sobre las tablas de la Ritmo y Compás. Poco sabía por no decir nada de esta banda y me sorprendieron muy gratamente. Bien es cierto que el Power Metal que practican no es especialmente original, pero sí brillante y efectivo, como demostraron durante su show, donde aunando todos los clichés típicos del género lograron cuajar una más que potente y llamativa actuación.



Tras la intro de rigor fueron directos al grano con “Silent Symphony”, tema que da título al primer y único trabajo discográfico de la banda, que sonó con mucha fuerza y con el que Christopher, vocalista de la formación, me dejó muy sorprendido, ya que me pareció un magnífico cantante durante todo el concierto. Riffs de guitarra acelerados y una base rítmica con gran predominio del doble bombo seguían siendo la consigna en temas como “Return To Serenity” o “Behind The Fog”, donde además, el sonido acompañaba a la perfección, mostrándose nítido a la par que potente.



La actuación prosiguió con más temas como “Life Through A Broken Mirror” o el conocido “Forever” de los estadounidenses KAMELOT, con el que Christopher se mostró de nuevo solvente emulando las veces del gran vocalista Roy Khan. “Save My Soul” dio carpetazo a un buen concierto de una banda que llegó a Madrid sin hacer mucho ruido, pero que terminó cautivando a la mayoría de los allí presentes mediante una buena dosis de Power Metal poco novedoso e innovador, pero práctico y eficaz.

Tras un leve espacio de tiempo que sirvió para tomar aire, ojear el merchandising e intercambiar algunas impresiones llegó el turno de ADAGIO, los cuales venían a presentar su último álbum, “Archangels In Black”, con el que también iban a dar a conocer a su último fichaje, Christian Palin, como nuevo vocalista de la formación. A las once en punto emergían los primeros acordes del brutal “Vamphyria” a la par que veíamos aparecer a los franceses sobre el escenario. Si hay algo que me quedó claro a las primeras de cambio es que aquello iba a sonar de un modo bestial, en el sentido más estricto de la palabra, debido a la potencia que desde el inicio salía de los altavoces de la sala.



“Fear Circus”, “Second Sight” y “Undead” fueron calentando el concierto, si bien, el volumen al que nos vimos sometidos los allí presentes rozaba por momentos lo excesivo para un recinto de esas dimensiones, aunque la calidad auditiva, a pesar de lo comentado, era buena y permitía distinguir y disfrutar cada nota tocada. Christian Palin se mostró como el miembro más activo y entusiasta de la banda, moviéndose constantemente sobre el escenario, animando al público y haciéndonos partícipes del show, así como haciendo headbanging con su larga melena en los momentos oportunos para ello, demostrando que es un buen frontman, aunque sus dotes vocales, a mi parecer, queden lejos de las de David Readman y Gustavo Monsanto, antiguos vocalistas de la formación.



Agotado el primer tercio del show fueron cayendo más canciones como “Fifht Ankh”, “Twilight At Dawn”, “Fire Forever” o la bailable “Fame”, con la que la banda quiso darle un poco de cancha también a su penúltimo disco, “Dominate”, y con ello, hacer que el set list fuese más variado. El sonido seguía estando a unos niveles exagerados, aunque a decir verdad, a estas alturas del concierto nuestros castigados oídos ya se habían acostumbrado al altísimo volumen.



En el tramo final sonaron “Terror Jungle”, “Panem Et Circenses”, un atípico y no excesivamente logrado “I Don´t Know” de OZZY OSBOURNE y “Dominate”, que cerraba el concierto pasados quince minutos sobre las doce, con lo que la escasa hora y cuarto de Metal Progresivo que nos ofrecieron los franceses quizá supo a poco y podía haber dejado mejores sensaciones entre la concurrencia, a pesar de la entrega de los músicos sobre el escenario, destacando una vez más la labor, más a nivel de animación que vocal, de Christian Palin, así como del guitarrista Stephan Forte, pilar fundamental a día de hoy en la banda y un auténtico torrente de energía con su instrumento al igual que como corista en los pasajes más cafres y de tinte blacker que tienen en su haber algunas de las composiciones de la banda. Buen show, en definitiva, el que presenciamos a cargo de los franceses, que hubiera llegado a notable si el repertorio hubiese sido más extenso.


Jorge Osoro

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