Puntuación: 9/10
Nos pasamos los años y los tiempos (aunque el que realmente pasa, y nos pasa, es el Tiempo) con aquello de “Thrash `Til Death” asomando por la garganta y no sabíamos, aunque intuíamos, que realmente la cuestión era Thrash hasta la muerte… y más allá. Ya no hay mucho que decir sobre la resurrección del género y su consiguiente, para lo malo y por suerte lo bueno, regreso a la masificación y el cliché. Y no hay ganas ni necesidad de alimentar el debate entre los resurgidos de la vieja escuela y los allegados de la nueva generación. Basta decir que hay mucha savia nueva y en algunos casos muy buena y muchos retornos desde la tumba – y a veces más allá – y algunos muy buenos, que Ed Repka está hartándose a hacer portadas, otra vez, que hemos recordado que el pánico nuclear fue la obsesión fetiche de una época y una generación y que, en definitiva, hay pocas formas de entender el Metal tan vibrantes, tan auténticas, tan generosas, tan nobles y tan gloriosas como el Thrash Metal.
Y basta recordar que SACRIFICE fue uno de aquellos muy buenos grupos que voló por debajo del rádar de los gigantes del Thrash en cuanto a reconocimiento, que la nostalgia y el revival que trajo y trae bajo el brazo la era digital no sólo desempolvó su status de banda de culto sino que lo revalorizó (pasa constantemente) y que el grupo ha vuelto, en suma, y lo ha hecho con un disco impresionante, una de las piezas de Thrash Metal más completas e intensas que me he llevado al oído últimamente y un gran trabajo desde un prisma objetivo y equilibrado, más allá de la nostalgia u otros sentimientos lisonjeros. Canadá, tierra de Metal - tanto, tan bueno y tan importante - y tierra de Thrash. De RAZOR a INFERNAL MAJESTY, de VOIVOD y SLAUGHTER a SACRIFICE...
La historia de SACRIFICE, a poco que se analice, discurre en un paralelismo de tiempo y forma con la del propio Thrash Metal. A mediados de los 80 el grupo canadiense dejó una primera marca de salvajismo extremo, bebiendo de la misma caldera de la que surgió el Death Metal y emparentado con los inicios de POSSESSED, METALLICA, SLAYER, KREATOR, DESTRUCTION, VENOM, un toque HC - Punk… producciones inexistentes y mucha más energía, ilusión y fuego satánico juvenil que pericia y profesionalidad. O lo que es lo mismo, un gustazo que en el caso de SACRIFICE se tradujo en su legendaria demo “The Exorcism” y el radical debut “Torment In Fire”. Después llegó un salto vertiginoso de madurez, profesionalidad y aprendizaje que parió la era dorada (“Forward To Termination”, seguramente el mejor disco del grupo al menos hasta ahora) y finalmente el camino hacia la caída en desgracia del género con respecto a compañías y público (tanto monta, monta tanto…) y enroscados vaivenes compositivos de músicos en pleno crecimiento. En nuestro caso hablamos del todavía valioso “Soldiers Of Misfortune” y de un disco difícil de clasificar incluso a la luz de los años como “Apocalypse Inside”. Y después la muerte. Y tras ella la resurrección. Para SACRIFICE el presente es, 16 años después, “The Ones I Condemn”. Con la formación original (Urbinati, Rico, Watts y Pynn) y con un disco que es más que un buen disco de regreso: es una andanada de Thrash para viejos y nuevos seguidores, Metal de primera categoría, un compendio de magníficas canciones.
Es fácil trazar las líneas maestras de “The Ones I Condemn”. El sonido del grupo es puramente clásico, con cosas de sus dos discos intermedios (“Forward To Termination” y “Soldiers Of Misfortune”). En pureza y a nivel estilístico, este nuevo trabajo se podría situar perfectamente en algún lugar de aquella teóricamente lejana línea cronológica. Tiene la potencia desatada de la faceta más salvaje del grupo y tiene la pericia técnica y la composición equilibrada de su entrada en los 90, pero sin caprichos: las canciones son directas y básicas pero perfectamente equilibradas y construidas. El grupo está en mejor forma que nunca y la interpretación es apabullante con las guitarras al mando. Y la producción es magnífica y moderna, el gran vínculo del disco con el nuevo siglo y las nuevas generaciones, que encontrarán un sonido limpio pero vibrante y poderoso que conecta con el resultado de, por ejemplo y para que el perfil sea completo, los regresos de EXODUS (el extraordinario “Tempo Of The Damned”) u ONSLAUGHT (el más irregular “Killing Peace”).
Al toque de trompeta de Urbinati, SACRIFICE carga con todo y arroja 40 minutos de excepcional Thrash Metal; Pura primera categoría. Se percibe desde los riffs de la inicial “We Will Prevail”, una instrumental thrashera sólo quebrada por el grito de guerra (algo no muy lejano al arranque de “Forward…”: “Forward To Termination”): “We Will Prevail”. Riffs, riffs, riffs… salvajes y cortantes, accesibles y furiosamente metálicos, energéticos e impecablemente técnicos, una tormenta encrespada por ritmos masivos, galopantes y up tempo y unas líneas vocales maestras. “We Will Prevail” se enrosca en “The Ones I Condemn”, un hachazo Thrash que establece una tremenda primera línea de combate con la también frenética “Hiroshima” y sus riffs old school, puede que las dos canciones que más rápidamente se incrustan en el cerebro, las más primarias en cuanto a acción / reacción.
Pero hay a lo largo del disco más momentos tan buenos o mejores. “Give Me Justice” es una perfecta máquina rítmica y “The Great Wall” enlaza con la tradición más pesada y aplastante de la vieja herencia Thrash en un momento magnífico, contrapunto por ejemplo del estilo casi crossover de la desatada y sucia “The Devils Martyr”, en la que aparecen Jed Simon (STRAPPING YOUNG LAD) y Dave Hewson (SLAUGHTER). Y mientras que “Ultimate Power Corrupts” es un Thrash sin grandes pretensiones pero de excelente resultado, dos de los momentos más intensos del disco llegan cuando SACRIFICE busca los vértices de su estilo musical. Si en “Tetragrammaton” construye una canción reptante y venenosa, oscura y con una pegada que roza el Death Metal, en “Desolation Alive” se lanza sobre una extensa y variada composición que bebe claramente del Power USA y el Heavy Metal clásico, una mezcla de esencia en definitiva Thrash que a veces parece una versión endurecida de “Victim Of Changes”.
La edición europea de “The Ones I Condemn” (hay otras mucho más generosas en este sentido) contiene a modo de extra una versión en directo de la épica “Soldiers Of Misfortune”, una de la grandes canciones de la historia pasada de este grupo, que fue en tiempos capaz de construir llamaradas de Thrash Metal del nivel de la citada, “Re-Animation”, “Terror Strikes”, “Turn In Your Grave”, “Necronomicon”, “Pyrokinesis”, “Cyanide”… un arsenal al que ahora se añaden “The Ones I Condemn”, “Give Me Justice”, “The Great Wall”, “Tetragrammaton”, “Hyrosima”… una batería de canciones que son ya bandera del sonido SACRIFICE porque, insisto, tengo la impresión de que este nuevo disco está como mínimo a la altura de lo mejor que creó el grupo canadiense en su primera etapa. Pero es importante recalcar a los más jóvenes que aquí no hay ataque de nostalgia o exaltación excesiva del revival underground. “The Ones I Condemn” es, por sí mismo, un disco extraordinario, una pieza de Thrash Metal que gustará, mucho, a cualquier seguidor del género más allá de épocas, modas o procedencias.
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FORMACIÓN |
1.- We Will Prevail
2.- The Ones I Condemn
3.- Give Me Justice
4.- The Great Wall
5.- Tetragrammaton
6.- Atrocity
7.- Hiroshima
8.- The Devils Martyr
9.- Ultimate Power Corrupts
10.- Desolation Alive
11.- Soldiers Of Misfortune (Live)
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- Rob Urbinati: Voz y Guitarra
- Joe Rico: Guitarra
- Scott Watts: Bajo
- Gus Pynn: Batería
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