La joven banda de Terrasa, Anabel Lee, no solo destaca por su atractivo debut, lo hace más bien porque lanzan un disco sin complejos, fresco y haciendo lo que les viene en gana y eso, es lo que hace bueno su trabajo.
Un primer largo que a veces tira del punk más clásico, de garage rock ochentero, véase «Terrores nocturnos», porque la sonoridad del álbum se baña en sonidos de esa década y mira con descaro al punk pop más abierto o comercial como «Sobran defectos», que pondrás en bucle.
Borja, Víctor, Pierda y Jordi deslumbran a base de pepinos musicales frescos como «Cabeza de cartel» y «La mejor canción del año», con un ideal musical que mira al rock británico y aderezan con el sonido post punk.
Once canciones que suenan y pasan como un tiro por tus oídos, con esas melodías contagiosas que arrancan en «Deberías estar conmigo», que claramente te llevarán a pensar en Carolina Durante, por la forma de tocar y cantar.
Escuchándolos en temas como «Qué quieres de mí», te arrancan al baile y recuerdan noches de una Malasaña antigua y rockera, que nada tiene que ver con lo de ahora.
Velocidad, ritmo y gancho «Plaza Mayor» y formato coral, del que gustan en muchas canciones pasando por lo existencial de «Quizás te espere (igual que ayer)» a una historia habitual «Un monstruo viene a verme» con la que poder identificarnos, asociarnos y acompañarnos.
Muchas referencias musicales y un conjunto de temas que están llamados a sonar bien alto y que, en cuanto volvamos a la normalidad, pueden reventarlo en salas y festivales. Muy atentos a ellos.